Creo que todos debemos hacer una especia de análisis de lo positivo y lo negativo cuando se finaliza una etapa o un hecho, en este caso el 2014. No lo vi como un año super positivo pero seamos realistas nada puede ser perfecto durante 365 días. Mi principio de año fue bárbaro, vacaciones diez puntos, días enteros con mis amigas y mi novio. Todo lo bueno no podía durar tanto y me toco enterarme de la separación de mis papás, cosa que creí que nunca en la vida iba a vivir; y creo que por mi mente ingenua y poco realista fue un golpe durísimo. Pasan los meses elegimos empresa del viaje de egresados;  clasifiqué al nacional, cosa que me hizo muy bien aunque fue en el 7mo lugar cuando yo sentía que había dado muchísimo más y que me merecía un mejor puesto;   el colegio fue bastante normal, sin ninguna sorpresa extra; nos cambian de aula y aunque suene loco el cambio de aula y el estar todos tan apretados creo que nos unió; conocí y aprendí a escuchar otro tipo de música; aprendí a amar, a sentir, a escuchar, a pensar y muchas cosas más gracias a bray que fue el que me acompaño los 365 días sin faltar siquiera uno.
Llegando a fin de año el dolor de la separación de mis viejos se redujo a casi un 10% creo yo, me di cuenta y trate de pensarlo de manera “adulta”; cumplí mis 17, recibí un regalo hermoso de mis amigas, lleno de fotos que resumen mi año con ellas.
Llegan las fiestas, las primeras fiestas que nos vamos a pasar los cuatro juntos (mamá, papá, hermano y yo), navidad bastante bien; nos tocó pasarla en La Plata, mis abuelos, mi vieja, mi hermano y yo. Sinceramente creí que iba a ser peor, ya que desde la muerte de mi tío nunca nada fue igual, la familia se distanció por completo.
Año nuevo, ya arrancamos con el pie izquierdo el día a Bray se le rompió el auto y eso significaba que no lo iba a poder ver después de brindar cosa que siendo yo la que piensa que vive en un cuento de princesas me hizo poner del peor mal humor y para ser franca super triste.
Eramos mi viejo, mi hermano y yo, la verdad es que mucha fe a esta situación no le tenía, y nada salió muy diferente a lo que yo pensaba.
Al terminar de escribir esto me doy cuenta que no fue el mejor año de mi vida, pero me demostró que tengo a cuatro personas fijas al lado mío que nunca se movieron y estuvieron siempre presentes. Que me enseñaron a crecer y lo que más valoro me enseñaron a mirar las cosas desde otra perspectiva.